Apostasía, ya!!!
Hoy, 7 de noviembre del año 2010 del calendario de inspiración cristiana, las autoridades de la ciudad de Barcelona, o sea, jefe de estado, presidente del gobierno central, presidente de la Generalitat de Catalunya, diputación de Barcelona, consejo comarcal del Barcelones, ayuntamiento de Barcelona, distrito del ensanche, alcalde de barrio de Familia Adulterada, así como el presidente de la comunidad de vecinos más próxima al punto donde está ubicado el monumento emblemático de la ciudad catalana, vulneran fragantemente la ley vigente al prestarse a tomar parte de la gran farsa que representa el líder supremo del grupo denominado como católico de la religión conocida como cristiana que supuestamente se inspira en la figura de Jesús de Nazaret.
Como se ha dicho hasta la saciedad, desde hace aproximadamente 2010 años, la iglesia católica, que forma parte de la religión cristiana, se creó con la finalidad de seguir el camino que inicio Jesús de Nazaret. No obstante, en realidad es una abominación, puesto que utilizando la figura de Jesús de Nazaret, los de la jerarquía católica están inmersos en la gran farsa, con la cual se han montado un chollo para vivir a lo grande a costa de los necesitados de fe, así como también de cualquier otro ciudadano por extensión, puesto que las autoridades incumplen la ley vigente.
Además, cabe recordar las atrocidades que se han cometido amparándose en lo que es una nauseabunda farsa. Atrocidades como guerras, persecuciones, asesinatos, y todo tipo de salvajadas imperdonables.
Al mencionar, que las autoridades incumplen la ley vigente, solo hay que tener presente lo que estipula la constitución en curso, constitución a la cual tanto se aferran precisamente los cómplices del farsante conocido por Joseph Ratzinger, quien es el líder supremo del grupo que forma la iglesia católica.
Para que Joseph Ratzinger, y el resto de farsantes de la jerarquía católica, no vulneren deliberadamente la ley vigente, deberían limitarse ha actuar estrictamente en el ámbito de lo privado, y obviamente sin la complicidad de las autoridades de turno.
La complicidad de las autoridades en la farsa de la jerarquía de la iglesia católica, se materializa de dos formas, que son colaborar con su presencia, y sobre todo, sufragar económicamente la gran farsa que se han montado, sacando el dinero a todo cristo, al ser a cargo de los presupuestos generales del estado, dinero que debiera destinarse a los necesitados.
Si verdaderamente, la jerarquía de la iglesia católica, o sea, sus sacerdotes, siguieran el camino iniciado por Jesús de Nazaret, entonces este grupo actuaría asentándose básicamente en tres aspectos de vital transcendencia por su importancia, como la no imposición, no buscar contrapartida, y tener como máxima la tolerancia. Pero en realidad todo lo relacionado con la jerarquía de la iglesia católica es una vil mentira, cuyo propósito es hacer que prevalezca en el tiempo la gran farsa que se han montado estos impresentables.
No debe olvidarse, que precisamente fueron sacerdotes, los que propiciaron el vil asesinato de Jesús de Nazaret, al él ser una amenaza a sus intereses, que eran exactamente su privilegiada situación, la cual les permitía vivir a costa de todo ser viviente.
Una de las formas que tiene la jerarquía de la iglesia católica para legitimar lo ilegitimable, o sea, la farsa que se han montado. Es el modo en el cual deliberadamente tergiversan la verdad en términos honestos, al cuantificar el número de seguidores de la iglesia católica en base a cuantos están bautizados, ignorando premeditadamente cuantos de los bautizados cumplen con los preceptos establecidos de antemano por quienes rigen los designios que hacen prevalecer la farsa.
Esa no es la única manera con la que esos impresentables de la jerarquía de la iglesia católica pretenden legitimar su vomitiva farsa, puesto que se debe constatar el significativo hecho conocido como APOSTASIA, que permite a todo cristo viviente que esté bautizado, a renunciar a que se le considere como seguidor del catolicismo, pero para consumar el hecho en si, los farsantes de la jerarquía de la iglesia católica, han establecido un largo proceso para que se llegue a consumar el acto de APOSTASIA, el objeto de alargar en lo posible el proceso denominado como APOSTASIA, se debe básicamente a eternizarlo en el tiempo, y así desanimar a aquellos que tengan la legítima intención de que no se les considere como católicos, situación que se consuma en contadas ocasiones debido a los numerosos impedimentos que ponen a lo largo del proceso, para así evitar que tengan que admitir cuantos son verdaderamente católicos, y de esta forma, amparándose en falsas cifras de seguidores de la iglesia católica, perpetúan la nauseabunda farsa que se han montado estos impresentables de la jerarquía de la iglesia católica.
El tal Josep Ratzinger, también conocido por el alias de Benedicto XVI, ayer, antes de llagar a su destino, hizo gala de su inexistente talla humana, al decir públicamente algo así como, que el rechazo que él suscita es equiparable a la quema de iglesias de los años 30 del pasado siglo. Sin duda, al hacer esa provocativa comparación, pone de manifiesto que es otro discípulo de Goebbels, y además puede hacer pensar que el hecho de que en su juventud fuera nazi, no fue meramente circunstancial, precisamente los nazis quemaban libros que no les gustaban. También cabe recordar que él fue máximo responsable de la doctrina de la fe, lo que en otro tiempo se llamó inquisición, que entre otras cosas significaba quemar en la hoguera a quienes eran molestos para hacer prevalecer su nefasta farsa. Es posible que al él venir de donde viene, eso del fuego como arma destructiva lo tenga muy arraigado en su interior, pero si le queda un mínimo resquicio de algo que mínimamente pudiera asemejarse a la figura de Jesús de Nazaret, entonces que se abstenga de provocar exacerbando los ánimos, que tenga algo de dignidad humana, no todo ha de valer con tal de que la farsa se perpetúe en el tiempo, por lo tanto que no actúe como un descerebrado pirómano, que nadie de los que nos oponemos a su abominable farsa, ha manifestado intención alguna de quemar iglesias, ya que eso no sería inteligente, al actuar mediante la fuerza, deterioraría la capa de ozono, y además, imposibilitaría despropiar las iglesias para dedicarlas a labores que favorecieran a los necesitados.

NO autoricé al Estado español ni al gobierno socialista para que con mi dinero pague los 13.333 euros -¡trece mil trescientos treinta y tres!- que cuesta cada minuto del viaje papal a España. dijo
Este es un misterio tan grande como el mito de la Santísima Trinidad, pero vale la pena hacerse preguntas al respecto y me las hago como ciudadano estafado.
Cada minuto del viaje papal a España nos sale por 13.333 euros
Este año, y correspondiendo a los ingresos percibidos el año pasado, pagué cerca de noventa mil euros a Hacienda. Y no me quejo por ello. Es más, me parece justo pagar impuestos pues quiero que la escuela pública y laica funcione, que la sanidad pública funcione, que el transporte público funcione, que la policía atienda mis demandas de socorro en caso de apuro y que la justicia sea expedita. Para eso y por eso pago.
En mi declaración de Hacienda, en esa confesión a la hora de declarar cuánto gané de manera honrada y sin explotar a nadie, taché, como siempre, el semioculto apartado que, de no verlo con lupa, entregaría parte de mis impuestos a la Iglesia católica española y al Vaticano, a una religión que considero abyecta porque lesiona los derechos del 50% de la humanidad, de las mujeres, porque ampara el abuso sexual de menores cometidos por varios miles de degenerados con sotanas, porque representa la parte más cerril y retrógrada de la sociedad, y porque toda su historia no se diferencia en nada de otras religiones cuyo fundamentalismo hoy nos aterra.
Es decir que no autoricé al Estado español ni al Gobierno socialista para que con mi dinero pague los 13.333 euros ¡trece mil trescientos treinta y tres euros! que cuesta cada minuto del viaje papal a España. Si es por pagar el combustible de los aviones Hércules del Ejército del Aire, lo hago con gusto si se trata de llevar ayuda humanitaria a zonas que la precisen o para transportar a los abnegados voluntarios que acuden portando el ejemplo de la solidaridad social, pero no autoricé al Estado español ni al Gobierno socialista para que con mi dinero pague el transporte del papamóvil, ese artefacto transparente como una vitrina de carnicería tras el que se escuda un sujeto supuestamente amado.
¿Es que los socialistas esperan un milagro para superar la crisis?
Un cálculo estimativo indica que la visita papal costará aproximadamente 29,8 millones de euros y a esta cifra grotesca habrá que agregar lo que deduzcan los sponsors de las misas. En la blanca sotana del ex militante de las Juventudes Hitlerianas no se leerá "esta misa la auspicia el almacén don Manolo, las mejores lentejas", ni "Condones Santa Gomita, los que nunca te dejarán botado", pero empresarios anónimos y adinerados, de aquellos no precisamente afectados por la crisis, y banqueros cuya irresponsabilidad ha generado la catástrofe económica, el caldo en que una derecha española sin más ideas que eliminar las prestaciones sociales prepara su regreso al poder, se soban las manos calculando las sumas con que defraudarán a Hacienda.
¿Era necesaria esta visita? ¿Para quién? ¿Por qué? ¿Es que los socialistas han abjurado del rigor científico de la economía y sólo esperan un milagro para superar la crisis?
Cualquier habitante de España sabe que basta con unas gotas de ponzoña verbal de Rouco Varela para que los talibanes del nacionalcatolicismo se apropien de las calles. Y si a esto se agregan ciertas reflexiones casuales, muy casuales, de Rajoy "No me comprometo a respetar la Ley del Matrimonio Homosexual", es suficiente para que la visita papal pagada con mis impuestos y con los de todos los que no defraudamos a Hacienda se convierta en un carnaval de odio a la libertad, a la Constitución, a los derechos conquistados.
Desde la condición de estafado, me sumo a los que dicen: "Herr Ratzinger ich warte nicht auf Sie". Yo no lo espero, señor Ratzinger.
EL LIBRO DEL CAPITAN
8 Noviembre 2010 | 10:49 PM